Amanda en los medios

Ley Ritalin

By 24 Junio, 2019 No Comments
Amanda Céspedes

La Cámara de Diputados ha aprobado recientemente la modificación de la Ley General de Educación y la Ley sobre Subvención en lo que respecta a prohibir que el ingreso y/o la permanencia de un alumno en el sistema escolar estén condicionados al consumo de medicamentos para tratar problemas de conducta.

Si bien es muy positivo comprobar que la Comisión de Educación del Congreso se mantiene alerta frente a la grave problemática educacional y de salud de los niños, nos preocupa que la discusión que se ha generado en la sociedad civil respecto a este tema de salud pública ha tomado un camino equivocado, induciendo a confusión, inquietud en las familias y a la toma de decisiones erradas.

En primer lugar, debemos distinguir el Trastorno por Déficit Atencionalsin Hiperactividad o TDA del Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad e Impulsividad severas o TDAH severo.El TDA no es un trastorno de conducta. En la gran mayoría de los casos constituye una condición normal del desarrollo, que obedece tanto a información genética como a factores ambientales; no constituye una patología, pero sí ofrece amplios frentes de vulnerabilidad a presentar psicopatología y otras condiciones mórbidas cuando no es abordado en forma oportuna e integral. Los niños y adolescentes con TDA no presentan hiperactividad ni agresividad; son niños y adolescentes sanos, talentosos y creativos, pero la mayoría tiene dificultad para responder al desafío académico (aprender con facilidad), son emocionalmente inmaduros y propensos a presentar trastornos ansiosos y anímicos. El TDAH severo, por el contrario, está conformado por niños que tempranamente han sido dañados por la adversidad ambiental (rupturas del apego, negligencia afectiva, maltrato, abuso y /o efectos pre y post natales de toxinas comoel plomo, arsénico, manganeso, etc.). Estos niños sí presentan trastornos de conducta como impulsividad, agresividad y severa inquietud, desafiando día a día a los profesores en el aula. Ellos conforman el grupo TDAH. En esta sigla, la H se refiere a hiperactividad e impulsividad severas; son niños disruptivos, que impiden el trabajo de aula. Antes de atacar al magisterio, todos quienes se anticipan a emitir juicios como “los profesores los quieren tener empastillados” deberían pasar unos dos días en un aula de una escuela municipalizada que tiene un 5 a 7% de niños con TDAH severo y trastornos de conducta igualmente severos intentando –a menudo infructuosamente- entregar lo mejor de sí como docentes.

En segundo lugar,algunas de las características conductuales y cognitivas propias del TDA se presentanen niños y adolescentes que no presentan TDA, pero que están afectados por numerososfactores ambientales, muchos de ellos propios de los cambios sociales actuales: niños y adolescentes que hacen un uso abusivo de las tecnologías digitales, yaadictos a videojuegos; que tienenpésimos hábitos de vida (sueño, alimentación), que viven día a día en ambientes familiares y territoriales gravemente dañados (violencia intrafamiliar, barrial, comunal), etc. etc. y que ya presentan severos quiebres de su salud mental.Estos niños son alumnos que llegan al aula dispersos, inquietos y sobrerreactivos pero no presentan TDA ni TDAH.

En tercer lugar, el empleo de psicofármacos para el TDAno es un tratamiento. Constituye una más de un conjunto de medidas de apoyo que debe aplicarse integralmente después de un riguroso diagnóstico. Cuando se le emplea con conocimientos y responsabilidad, colabora de modo efectivo a favorecer un mejor desempeño académico ya regularde mejor modo la ansiedad y la impulsividad. Específicamente, el metilfenidato –que es el fármaco que le ha dado nombre a esta ley- está indicado para aquellos niños que no presentan hiperactividad severa ni trastornos conductuales; que son muy talentosos pero que no logran responder adecuadamente al desafío académico y, al tornarse ansiosos, presentan inquietud excesiva. Con el tiempo, estos niños experimentan un deterioro de su autoestima y aparecen sentimientos de minusvalía. Los niños severamente hiperactivos, impulsivos y cuya conducta disruptiva genera constantes conflictos en el aula requieren otro abordaje multidisciplinario;es preciso saber que Chile está al debe con todos ellos. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que este grupo de niños y adolescentes está abandonado a su suerte, sujeto a lo que los médicos y los profesores buenamente puedan aportar.

La forma de abordar una situación compleja ha contribuido nuevamente a demonizar a la institución escuela, víctima constante de opiniones demoledoras que se difunden ávidamente por la prensa y redes sociales. Los profesores no diagnostican; identifican los problemas de conducta y/o aprendizaje y sugieren tomar medidas al respecto. Esta identificación, en especial cuando es temprana, es clave para prevenir en forma oportuna.Sostener que los profesores “quieren tener niños como fotos, empastillados”, y que su maldad llega al límite de exigir que los padres lleven el fármaco a la escuela para que elloslos administren al niño refleja un peligroso desconocimiento. Algunos de los psicofármacos empleados en el TDA tienen 4 horas de acción, de modo que los niños que asisten en jornada escolar completa necesitan de una dosis adicional en la escuela;los profesores en este país son héroes anónimos, obligados por el sistemaatrabajar y mostrar resultados en condiciones muy adversas, como lo son aulas atestadas de alumnos, el exceso de fiscalizaciones, el énfasis en los resultados medidos por pruebas estandarizadas, etc. Ellos no diagnostican. Los llamados a diagnosticar con responsabilidad y sensatez son los médicos especialistas, pero estos son igualmente víctimas de un sistema de salud pésimamente diseñado, que no atiende al bienestar integral de la comunidad.

El TDA/TDAH constituye un real problema de salud pública además de ser la principal causa de fracasos académicos y/o de deserción escolar. Merece una atención seria e informada y un compromiso intersectorial. Al interior del TDA sin Hiperactividad se esconde la causa de muchos fracasos académicos, mientras que al interior del TDAH se agazapan dramas sociales que son ignorados sistemáticamente por los gobiernos, como lo son la pobreza, la violencia intrafamiliar y territorial, las neurotoxinas ambientales, realidades cotidianas que conculcan sistemáticamente los derechos de los niños. Chile requiere urgentemente pensamiento crítico sustentado eninformación seria y acciones decididas de parte de las autoridades.

Dra. Amanda Céspedes C.

Presidenta Fundación Educacional Amanda

https://opinion.cooperativa.cl/opinion/educacion/ley-ritalin-asi-de-simple/2019-05-20/140300.html