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¿TODA LA CULPA ES DE LOS FRÍOS ESTACIONALES?

By 22 Julio, 2025 No Comments

Virus, microbiota y alimentación en tiempos de influenza

Microbiota
Ilustración de microbiota

Si bien la epidemia de influenza en curso en nuestro país corresponde a un fenómeno habitual, en el cual cada año un número variable de personas se infectan y enferman por el virus influenza, durante los últimos 2 meses se han registrado 3 semanas de alza sostenida en la circulación de virus influenza y rinovirus. Este fenómeno se considera habitual por tener Chile un clima templado, con baja humedad y bajas temperaturas; también se menciona una baja adhesión a los calendarios de inmunización.

Si bien todos estos argumentos son válidos, es necesario destacar un factor adverso que ha sido insuficientemente estudiado y cuya corrección podría contribuir a un descenso en las tasas de infección: se trata de la disbiosis o presencia de una microbiota dañada. Hoy sabemos que existe una fluida interacción entre intestino y pulmones; y diversos estudios internacionales durante la pandemia por COVID-19 mostraron que los pacientes que enfermaron por coronavirus y llegaron a terapia intensiva en los hospitales -y algunos fallecieron allí- tenían como denominador común la presencia de disbiosis.

Cuando la persona tiene una microbiota dañada, el sistema inmunitario responde de modo anómalo a estímulos tanto internos como externos, afectando a la microbiota pulmonar, con la cual comparte ADN.

La pregunta clave es: ¿por qué hay personas que tienen la microbiota dañada?
La respuesta es simple: porque se alimentan de modo erróneo.

He aquí dos ejemplos que hablan por sí solos: por mucho tiempo en nuestra alimentación había un equilibrio entre ácidos grasos omega 3 y omega 6 (ácidos grasos poliinsaturados). Después de la pandemia por coronavirus, que alteró significativamente los hábitos alimentarios, la relación omega 6 : omega 3 es de 16.7 : 1. Los ácidos grasos omega 6 poseen propiedades proinflamatorias y son responsables directos de muchas disbiosis actuales.

Por otra parte, en la alimentación actual están ausentes quienes nutren y fortalecen la microbiota: verduras y frutas crudas.

Entonces, los planes de inmunización nos permiten defendernos de los virus invernales, pero ello solo tiene éxito si nos preocupamos de nuestra alimentación, especialmente la de nuestros niños.

Un llamado desde Fundación Educacional Amanda

En Fundación Educacional Amanda promovemos una mirada integral de la infancia, que vincula el bienestar emocional, físico y cognitivo. Este texto nos invita a mirar más allá del frío y las vacunas, para reconocer el impacto profundo de la alimentación en la salud inmunológica.

Fomentar desde pequeños una alimentación basada en alimentos reales, naturales y ricos en nutrientes es una forma concreta de cuidar a nuestros niños y niñas.

Educar también es enseñar a nutrir el cuerpo y la mente.

Para profundizar:

http://• ¿De qué nos estamos enfermando ahora? – Influenza A (UC)

http://• ¿Ha oído hablar de la disbiosis? – Biocodex Microbiota Institute

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