
En la osteoporosis se produce un desbalance entre producción y destrucción de hueso a favor de la destrucción, con la consiguiente disminución de la densidad ósea y aumento del riesgo de fracturas. En la mujer la osteoporosis es más frecuente que en varones porque la masa ósea en la mujer es menor que en el varón; del mismo modo, durante la menopausia se acelera la pérdida de hueso.
La vitamina D y el calcio son elementos clave en la formación de hueso; la vitamina D se obtiene por exposición de la piel a la radiación solar, mientras que es preciso ingerir calcio porque el cuerpo no lo produce. Una buena fuente de calcio es la leche. Surge entonces una pregunta: si el calcio contenido en la leche de una madre que amamanta pasa casi en su totalidad al bebé ¿es la lactancia materna un riesgo más de osteoporosis para la mujer?
La respuesta es negativa. Los huesos de las mamás que están amamantando están a salvo, como lo han reportado investigadores de la Universidad de Stanford y de la UCLA, quienes descubrieron que en el núcleo arcuato de ratitas amamantando (el núcleo arcuato se encuentra en el hipotálamo y produce varias hormonas que van a actuar sobre la hipófisis) se produce una hormona que impide el debilitamiento de los huesos. Dicha hormona ha sido llamada “maternal brain hormone” o CCN3. Su función consiste en estimular a las células óseas a dividirse y reforzar así los tejidos que están en riesgo de perder densidad ósea.
Quizá dentro de poco este descubrimiento de paso a una nueva terapia para la osteoporosis.
Aquí tienes algunos enlaces que pueden complementar la información sobre la osteoporosis y la relación con la lactancia materna:
https://www.niams.nih.gov/health-topics/osteoporosis
https://pubmed-ncbi-nlm-nih-gov.translate.goog/37693376/
https://www.who.int/es/health-topics/breastfeeding#tab=tab_1




